Insólito, increible, pero cierto

increible🤔…cierto. Muy, muy cierto que lo que está pasando con el tema COVID19 o cualquier otro nombre con el que ya se han familiarizado los estadísticos -que no estadistas- para seguir dando más y más detallles de todo tipo. EXCEPTO SOLUCIONES. Aunque parezca increíble. Quede claro que así lo veo yo. Si estoy equivocado, por favor, que alguien me lo diga.👥

En ningún sitio, prensa, tv, o cualquier otro medio, se escucha decir nada como esto: Paquete de garantías para la vuelta al cole… por ejemplo. ¡Increíble!

¿Que hacemos con el miedo al contagio de nuestros hijos, o nosotros mismos? .

¿Que hacemos con el sentido de prevención para que no les de a los niños, ni un soplo de viento sin permiso? Es algo insólito

¿Quien, señoras diputadas y señores diputados, políticos en general, nos ofrece algún escudo contra la mierda de pandemia esta que nos está desbordando? Del todo increíble

Defino escudo: PLAN PREVENTIVO, MEDIDAS DE SEGURIDAD, NORMATIVA DE PROTECCIÓN…o algo por el estilo. Yo no soy demagogo, solo escritor.

¿Ustedes no temen por sus hijos…o…desde su balcón se ven las procesiones mucho mejor? Porque si no es así, eso parece. O da lugar a pensarlo, por tantísima incapacidad para tomar medidas preventivas que suenen a IMPORTANTES.

Por todos lados estadísticas, números de muertos, números de contagios…¿y alguien cree que así, tendremos la valentía de salir en septiembre, por la mañana, a llevar a los niños al colegio?

Mirad esto: NOTICIAS DE ESPECIALISTAS EN MEDICINA PARA LA VUELTA AL COLE

Aqui un extracto de algo que parece verdaderamente increible, sobre la administración de la vacuna contra el covid19. Dada la sensación de estupidez de quien lo dice. Que también puede ser, que el redactor no esté afortunado, claro. De cualquier modo, yo lo catalogaría como una serie de despropósitos infundidos por la incapacidad de quien tiene que tomar al toro por los cuernos.

Incluso, noticias que avisan de multas y hasta penas de carcel para los padres que no lleven sus hijos al colegio. ¿Lo podéis creer? ¿no? Pues tóma ya!!!

Yo le llamaría, PONERSE EL PARCHE ANTES QUE SALGA EL GRANO. Porque no hay que estudiar mucho, para darse cuenta que esta es otra cagada de quien esté de turno. O sea, señoras y señores, como vemos venir que habrá un absentismo importante, ya que no les ofrecemos garantía alguna de la vuelta al cole…¡cuidado eh, que hay multa, carcel y posible quita-custodia. ! Pa tirarse de los pelos!

O esto: CATALUÑA SUPERA LOS 13.000 FALLECIDOS POR CORONA VIRUS

Y decidme si es acertado este post, o no.

Se pueden gastar letras y teclado, pero creo que lo principal está dicho. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Así que atendiendo a éstas máximas os pido COMPARTIR estas letras, a ver si al menos conseguimos que nos “vea” la mayor cantidad de gente posible.💫💫💫

 

Las Mascarillas?

mascarillasConfinamiento, mascarillas, escalada, desescalada, ola, segunda ola, brotes, rebrotes….y…tonto el que no bote.

Aunque es algo muy serio para bromear sobre el tema, me parece que imbuirle algo de humor nos ayuda a pasar este maldito trago.

Son las mascarillas, la única salvación? No, no, no, y mil veces NO.

Uno, que no para de observar por deformación, ha visto que las mascarillas se han usado de todas las maneras. Y al decir de todas, nos referimos a las distintas interpretaciones que de ello ha hecho el personal -léase la gente

Al principio de la cacareada desescalada, se veían las personas que usaban la mascarilla, a modo #casco de moto cuando no en el codo en la muñeca o colgando de una oreja. Después, al pasar a las siguientes fases ya menos “rigurosas” se pasaba olímpicamente del uso de las mismas. En los bares ya estaba todo el público como si estuvieran en el cuarto de estar de su casa. (O al menos en algunos lugares, y perdone quien haya observado su uso reglamentario)

Ahora, con el aviso de los rebrotes y la consiguiente preocupación por la “segunda ola” ya, todo, todo, pero todo el mundo las lleva puestas en la boca, como es debido. Distinto es si son eficientes o no, de esta marca o aquella, y de esta seguridad o la otra.

NO OBSTANTEEEEE…las DISTANCIAS de seguridad…BRILLAN POR SU AUSENCIA

Vas a ponerte el gel en las manos a la entrada de cualquier lugar -hoy lo he comprobado en cuatro diferentes- y los que tienen la misma ocurrencia o el mismo horario de llegada -por decirlo de alguna manera- se te pegan a la espalda como si fueran lapas. O sea, “no vaya que se acabe el gel” ¿No?

Es curioso, cuano no insólito, o lo peor, monstruoso, el comportamiento del ser humano.

Que me decís? Se agradecen opiniones porque igual, es que yo soy el único que lo veo de esta manera.

Algunas de las consecuencias del tema “mascarillas” que podemos leer al clicar en esta imagen, son la prueba fehaciente de que lo hacemos casi todo mal. Mal, muy mal.

 

 

 

 

 

 

imagen destacada:La necesidad aguza el ingenio.

 

 

El “Capucho” de Jerez (lease capullo)

(Esta entrada fue publicada en su dia sin etiquetas… ahora, me parece tan graciosa que vuelvo a repetirla…eso si, con sus etiquetas correspondientes…)

capullo

¡Si señor! Este es “El Capullo de Jerez”.

Ilustre y conocido cantaor, sobre todo en los suburbios flamenco-adictos.
(Léase noches interminables, de ingerencias y sugerencias extrañas; esas en que suena en la taberna o tablao, la frase emblema echa otra copita aquí; y, casi sin poderse contener tras unas letras por bulería, el pirriuuum-pirriuuum…¡haaaaa!“; piernas bien asentadas, para dar “la pataita” final…¡ayyy… que noches de embrujo y copla!)
Hace poco, algo más famoso por un asunto bastante “rarito” de latas de gasolina, niños, abuelas, y absoluciones, según se publica en este diario. Además de otras declaraciones de su mujer y familia que siguen renglones abajo de la noticia, que tampoco tienen despercicio alguno; aunque unos días más tarde, su absolución por un juzgado de su tierra de procedencia, que podrán encontrar en esta prestigiosa emisora.
Sin pretender quitarle brasa a esta noticia ¡que la tiene, y bien rojiza! nos haremos eco de una consecuencia, al ser pregonada por un presentador de televisión -como no, y una vez más- en otro telediario de las tres, en la tres, Don Roberto Arce, para más señas.
Pues si; se ve que al buen hombre, dispuesto y dicharachero profesional de la pantalla (en versión noticias) no le sonaba mucho eso de “capullo de jerez”. Lo del capullo, seguro que sí, pero en otras acepciones posiblemente. Y…claro…una cosa lleva a la otra, hasta que, en sus retinas aparece la palabrita, escrita en el guión del telepronter ese… je je je je….y él…se diría en un alarde de reflejos: “si será gilipollas el redactor este…pues no va y escribe CAPULLO…de Jerez…¿como voy a decir yo, esto?”
Y ni corto ni perezoso, creyendo que hacía lo mejor del mundo…va y suelta: “El conocido cantaor flamenco capuCHO de Jerez…bla bla bla”
Siiii, si, si…sin nada de mal entendido, ni historias de esas, que lo repitió un par de veces por lo menos. Exactamente dijo: c a p u c h o.
Eso se desprendió de tamaño gazapo. Esa fue la sensación de estos ojos, que estaban pendientes de la pantalla en ese preciso momento. Aparte, el apoyo de los circundantes, que igualmente pudieron saborearlo. Se adivinó, casi, la mueca de extrañeza que debió padecer el dicente.
Y, claro, el desconocimiento del mundo flamenco, ya que por estos andurriales, casi todo el que admira ese arte, escuchó alguna vez hablar del susodicho.
Probablemente, con la picaresca que nos caracteriza, si hubiese visto antes esta foto que aquí ponemos, seguramente se hubiese dado cuenta de lo acertado del apodo…¿por lo frondoso de su melena, quizá?

Las cosas…

las cosasLas cosas…Siempre le pasan a los demás…?

Ahora atacaremos “curiosas formas de entender la vida” en este post:

A menudo nos encontramos con visiones, detalles y circunstancias que te pueden dejar perplejo. Por ejemplo, el desprecio con que se habla de las cosas que les pasan a los demás, como si nosotros estuviéramos exentos de cualquier desgracia parecida.
Si nos fijamos bien, cuando alguien cuenta lo que le pasó a otro, en el fondo se aprecia un sentimiento alejado de la realidad.
Quizá sea por la “costumbre” de escuchar noticias y noticias, que se termina uno acostumbrando a pensar que todo es ajeno. Nadie cae en que cualquier día, puede ser quien ocupe los comentarios. Porque las cosas, pueden pasarle a cualquiera.
Vean a Joselito:

Relato corto

Joselitoooo…ponte el casco!…
…Estaba terminando de vestirse, cuando escuchó a su vecina desgañitarse desde el balcón.
A diario, se podían oír advertencias similares a su hijo. El tal Joselito se desplazaba habitualmente, en una pequeña máquina llamada moto. Y, también con habitualidad, recibía las llamadas de atención. Su amantísima y protectora madre no dejaba de asomarse a ver si cumplía con la preceptiva norma, aunque quizá, con ridículo éxito.
Inmerso en esa rutina cotidiana de saludos mañaneros, periódico, café, y tostada con aceite, se dispuso a cruzar la calle, para dedicarse a las actividades propias del sustento. Pedro, cogería su coche y se iría a trabajar. Como todos los dias hábiles, excepto los resfriados de cambio de estación.
Esperando en el paso de peatones a que se encendiera el muñequito verde, hojeando el periódico, escuchó un saludo: ¡Adiós vecinoooo! Levantó la vista, y vio a Joselito. El cercano habitante del tercero, circulaba calle arriba, montado en su flamante motocicleta. ¡Caramba… llevaba el casco metido por el brazo, a modo de codera!
Nunca dejaba de sorprenderse. Se le ocurría a alguien una cosa determinada, y al dia siguiente, se veían repeticiones por todos sitios. Lo del casco en el brazo, ya lo había observado varias veces.

¡Bueno…las modas, modas son!. Y parecía ser que a Joselito, le importaban más, que las reiteradas advertencias de su madre. ¡Bah! éstas, no tenían nada de innovación.
Mientras se sumergía en el apabullante tráfico, le asaltaban toda clase de pensamientos. Sobre todo, la futilidad de determinadas campañas, dedicadas a evitar daños. Debidos, la inmensa mayoría, a la falta de precaución con uno mismo, y por añadidura con los demás. El desprecio que, constante, se observaba por la propia vida, demostrando la insuficiencia de resultado en todas las propuestas.
Sin temor a caer en el fatalismo, Pedro pensaba, que existía una alarma social.
Resultaba incongruente, pero no se alejaba de la realidad. Nadie escarmentaba en cabeza ajena. Esta frase, dicha y redicha, no perdía actualidad a pesar de su aforismo. Para él, que no se le hacía puñetero caso, y por eso -sólo por eso- nunca dejaría de repetirse.
Cuando de muy pequeño solía oírla, siempre despertaba su interés: ¿Qué quería decir…? ¿Qué significado tenía, “escarmentar” y “cabeza ajena”?
Su padre trataba de explicárselo sin conseguir fruto alguno. Tardó bastante tiempo en darse cuenta, y fue, por su propia necedad. Después de aburrir a su querido progenitor, advirtiéndole sobre el peligro de determinados actos, llegaba a sufrir en sus propias carnes las consecuencias de haberle desoído.
Entonces… ¿era eso? Aquel tremendo golpe, por montar una bici con reducidos frenos, se lo acababa de decir. ¡Él, se había “escarmentado” en su propia anatomía!

Tonto de mí -se dijo- que tuve que experimentar el dolor, para entenderlo.
Claro estaba que, después del dolor sentido, no volvería a practicar un juego tan peligroso, como montar una bici sin frenos, para arrastrar los pies a modo de frenada. Al menos, se lo pensaría.
Quizá se hayan hecho estudios al respecto, quizá no. Pero la más cruda realidad señalaba, que el hombre, repite sus tropezones con alarmante puntualidad. Pase lo que pase; cuenten lo que cuenten; se vea lo que se vea, las cosas, suelen ocurrir con redundancia. O, lo que significa igual: Una y otra vez.
Los accidentes por imprudencias; las peleas domésticas con trágicos finales; las corruptelas de personajes públicos; los suicidios; el terrorismo; las guerras, siempre fomentadas “gratuitamente”, con altísimos costes definitivos… y así, infinidad de cosas.
Toda una serie de vicisitudes, que llevan, de un desastre a una tormenta. Y se aterraba al pensar, que el aluvión de despropósitos, adormeciera en el hombre el espíritu de lucha, aburriendo al carácter solidario. Porque a su juicio, se debería de tener presente que, la desgracia del vecino, también era de uno mismo.
¿Qué pasaba con la gente?… ¿No se informa?… ¿Nadie toma precauciones?… …Todo esto se le venía a la cabeza, enredado ya, en el protocolario tentempié del mediodía. Al mismo tiempo que caía en la cuenta, que se había levantado esa mañana, especialmente reflexivo.
De opinión en pensamiento, buscando la oportunidad de iluminar alguna solución, especulaba con los posibles remedios:
Pudiera ser, que en algunos casos, la publicidad fuese necesaria. No la manifestación de los horrores -que ésos, ya la tenían- sinó páginas y páginas, dedicadas a explicar los logros. Para, de esta manera, tratar al menos de equilibrar los anuncios. Por ejemplo: que aparecía en la página de sucesos un delito… al lado, en letras más impactantes, un éxito policial al evitar otro.
Podía sonar insustancial, pero… ¡a lo mejor, daba resultado! Ya que, si trascienden las ruinas, deberían trascender con muchísima más fuerza, los medios que se emplean en evitarlas. Nadie le sacaba de la idea, que se debería apostar más fuerte por esto, que por el morbo de las noticias escalofriantes.
¿Qué hacen las autoridades?… ¿Donde se anuncian las instituciones a cualquier respecto? ¿Por qué, alguien, se convierte en asesino de su padre, madre, esposa, o hijos?
Independientemente del ámbito al que correspondan, las preguntas están ahí. Y nunca se terminará de preguntar, porque jamás, se obtiene una respuesta.
Si fuera posible, se sabría lo que pensaban, quienes soportaron alguna de estas tropelías en primera persona. Sin embargo, a los muertos no se les puede preguntar, porque tampoco contestarían.
Cuando volvía a casa, ya atardecido, seguía rondándole la misma idea: “Al hablar en la lejanía del corazón, con dejadez total de sentimientos, la gente incurría de algún modo en la separación de realidades: las ajenas, y las propias
¡Aaayyy! ¡Ojalá su vecino Joselito, se diera cuenta, y terminara poniéndose el casco!… ¡Si le daba tiempo!… porque las motos, no tienen la paciencia que las bicis.
Uno a uno, las personas deberían buscar su corazón, a ver si encontraban el sentido de la ecuanimidad.
A ver si dejaban de pensar de una vez, que las cosas, siempre le pasan a los demás.
¡Es cierto! Las cosas… no sólo le pasan a los demás…
…Pues para aquellos, los demás, somos nosotros.
castrodorrey