Mis primeras palabras con algo de sentido. Aqui se recogen todos los poemas, monólogos, ensayos y cuentos que fui pergeñando a lo largo de mi vida, desde muy temprana edad.

Aqui os dejo uno de los ensayos que considero más importante, escrito a Don Quijote en primera persona y verso.

 

A DON QUIXOTE

 “El estómago, amigo Sancho, es la oficina donde se fragua la salud del cuerpo…”

Qué frase tan olvidada del andante caballero, que tanto dijo la pluma de tan genial ingeniero, de palabras y de verbo.

¡Ojalá, querido Sancho, tan insigne caballería pudiese cabalgar de nuevo!

¡Ojalá, señor Cervantes, tuvieseis brazo, mano y cuerpo! Porque tal fue la agudeza que sacasteis del tintero, convertida en tanta andanza para demostrarnos luego, que aquél hidalgo -medio orate- era en verdad, caballero. Caballero de honra larga como congruencia parca, pero al final, caballero.

¡Que bien! se nos reflejaba -en cierto modo, desde luego- porque no por olvidada (la frase de la oficina) no tenga acierto en el pueblo.

Ora arreglando tinglados, siempre desfaciendo entuertos, pero razón hemos dado…

¡que se está bien en la azotea… si abajo olisquea el puchero! Lo que traducido cuenta que ¡es cierto!

mejor se piensa con el estómago lleno.

¿No seremos muy más locos, que el enfigurado hidalgo?

¿No estaremos criticando, una locura en un cuerdo?

¿Hay locuras y locuras… o es de locos todo esto?

¡Que maravilla, señores!

que el gran dios en su locura, hiciese tantos colores…  Flacos, gruesos… altos, rubios; chinos negros…cobre o cinc…

…ya señores o sirvientes, tan que jumento o rocín, todos, están en las páginas.

Además de que cabrían aquel galgo y el mastín, sea el camino corto o largo…

¡Qué más da! …el mastín es algo, aunque corra mas el galgo.

Don Quixote de la mancha, bien traído por Cervantes, asemeja a Sancho Panza;

Vidriera licenciado, o bachiller o barbero;

ya sea andaluz, o gaitero; son nosotros, eres tú. Don quijote somos todos.

Cada uno y cien de cien.

¿Caballeros?… ¡ya lo ignoro! Pero empezando en Cervantes, (mucho después Don Miguel)

y acabando por Saavedra,

¡que bien escribió el Quijote! cada pie, sobre su piedra. En él están detallados ¡tantos y tantos denuedos…!

tantos chismes, tantos barcos… aunque todo esté en el suelo…

Pues con imaginación, hasta los barcos navegan, sin agua, viento o costero.

<O convertir en molinos los gigantes del Fidalgo> Y descubrir una isla, allá donde había un árbol….

o enamorar a una dama con cabellos como hiedras…

Insula Barataria: gigantes o molinos, Dulcinea… los porqueros, los cochinos, y una idea

Palizas y tentetieso; pan con chorizo, o queso… Don Quijote y Rocinante,

Sancho Panza y su pollino:

¡Explorad cualquier camino… que sois caballero andante! Aunque vos no lo sepáis,

y ese humilde de escudero, al que ¡quizá conozcáis! Sin boatos ni plumeros;

con jofainas por celadas, y una pica por pertrecho…

y por más arma una espada, que viajó mejores tientos…

¡nada hay de diferencia con jinetes de otros vuelos!

La vida, ayer como hogaño,

a todos ha demostrado que El Quixote fue muy grande. Que es, y siempre será, común denominador de la frugal existencia.

Que no existe ningún daño,

en pensar con insistencia, que pueda haber muchos más. (Y ojalá que los hubiera, porque a fe, que falta hacen)

Que lo mismo diera un carro, de dos, tres, o cuatro ruedas, que un potro o un alazán.

Que toda parafernalia de armaduras y escuderos, en nada, a vos asemejan.

Ni la esplendidez lustrosa de bruñidos anaqueles, que tampoco os aventajan.

Pues cualquier andanza, la vuestra, solo basó en humildad.

En la sencillez del hombre, de honra, de sobriedad. Magnificencia muy suma, la del cabalgar sencillo, defendiendo a los paupérrimos, castigando a los cretinos.

Si permitís que yo os cuente ¡cuánta es la falsedad! de los que ostentan riqueza…

¡Dejadme que de una en una, os pretenda ir relatando, y salvadme mi torpeza!

Señor, ingenioso hidalgo:

¡Si vos subisteis al monte por defender a pastores, de aquellos filibusteros…

…cabalgasteis la llanura para arremeter molinos, rompiéndoos el espinazo…!

Quiero deciros algo:

No duelen prendas ni amores,

cuando en la fe se persiguen malandrines o rateros. Y que no por más premura,

ni por distinguir los burros de cualquier otro animal, se camina en más bravura

que lo hicisteis tantas manos.

Entre charcos y barrancos; entre arboleda o hierbajos; con vientos, lluvias o truenos;

¡contra ellos! ¡sin reparo! proponiendo el bien por mal. Que, poderosas razones, llevan a cualquier final.

Que el fin es, quien honra al hombre, aunque termine en desastre.

Que la vida cuando acaba… ¿quién la compone?…. ¡no hay sastre!

Que ya vuelvo a retornar, “aquellos” de las riquezas. Que no por más ostentar, se construyen fortalezas. Que, de esa forma más bien, se derrumban en estrépito.

Pero en cabal, ¡no se enteran! que no por más madrugar, amanece más temprano.

Y que tampoco es mas rey, quien le rodea más séquito. (Ni que estriba la fiereza, en abarcar con la mano)

Y que vos, sois el ejemplo -que ya lo dijo Cervantes- de todo lo que se añora, por primero y por después.

¿Quién no quiso una señora, aunque Dulcinea se nombre?

¿Quién no anheló de una espada, en momentos de zozobra?

¿Quizá quien deseó una isla, porque <ínsula> le asombre?

¿Acaso quien por delante, no quiera ver lo que sobra?

¿Tal vez aquel que deplora, que le sorprenda un traspié?

¡A lo mejor cabalgar, necesita de algún fuero! Permitidme, me reitero,

en que la vida fue igual aquellos tiempos de vos, que en doquiera el sol ponerse.

Ancha es Castilla se dice, más para vos fue pequeña. Aunque tal vez si pensamos, en lo eterno de la obra….

¡quizá si que fuera ancha!

Porque vuestra historia preña, de punta a rincón del orbe. Lisonja que os merecéis, de mi más humilde rango,

en pesar que no lleguéis, a recibirla en justicia. Y os ruego que no os estorbe,

don Quixote de la Mancha, pues por larga nunca sobra. Que la exaltación es vuestra. La tenéis bien merecida. Ya pueden nacer mil vidas; puede el mundo dar mil vueltas….

¡Pueden fundir los planetas!

Que la historia, aún repetida, nunca igualará esas letras… Letras que son un tesoro, de lo genio de aquel manco,

que no por lisiado inútil,

ni por caido en desgracia, inmóvil ni condenado. El personaje sois vos, Don Alonso de Quijano,  que cabalgasteis honroso, erguido y a justa mano, a lomos de aquel corcel, duro, tal como piedra…

De la obra que dejó, quien será ya, por los siglos, Don Miguel de Cervantes Saavedra

 

 

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